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TODAS LAS CATÁSTROFES QUE SE VEN DESDE EL BALCÓN
Esta lumbre que soy, esta casa de arena
cuyas ventanas me rompen, lloran las distancias
de mis mares y acunan a mis muertos.
Esta puerta que sabe a mí cuando mal cierra
y al otro lado roncan las palabras pequeñitas.
Esta calle que me entra desde el vientre
y baila con mis manos sobre la almohada,
este porche que juega al pilla-pilla con mis vocales
y le quita el agua a los reflejos, a las sombras deformadas
que aúllan tras los cristales y a alguna que otra herida
mientras me autografía el corazón.
Todo lo que somos
se resume en las pupilas de este cielo,
en las baldosas que pisamos
y en todas las catástrofes que se ven desde el balcón.
DEJO PAGADA MI ÚLTIMA SONRISA
Bombas encima de mis noches,
mi mano hundida en el poema
mientras una luna lasciva se cuela
por las ventanas cerradas de los muertos.
El aire también se alquila
pero no alcanza para todos,
eso lo sabe la estrofa, la tóxica
asonancia que deja pagada
su última rúbrica.
La blusa roja de la tarde
deja entrever un poema amaestrado,
con los ojos hacia dentro,
recocido como un hijo roto
que fue cadáver desde que nació.
Dejo pagada mi última sonrisa,
me concentro en el poema erecto
que elige morir en buen estado,
y desaparezco.
EL MELODRAMA DE LA CARTA DE AJUSTE
Si me tocas
mientras menstrúo besos por las esquinas
los pasquines del infierno me respirarán la boca
y mi voz será ese candado de disonancias íntimas,
la arquitectura de ritmos
de pelo blanco y manos cejijuntas,
y el melodrama de la carta de ajuste
cuando se acaba el café y resulta
que podemos derribar el mundo
con un estiloso manotazo de ignorancia
y un girar la cara hacia esa única estación
donde aguardamos nimiedades.
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Pobreza energética (Poema visual)
TEO SERNA
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