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EL AGUA Y LOS TIEMPOS
I
Anudarse al mástil de la corriente en curso
para sobrevivir como hizo Ulises
para que los deseos de aguas desenfrenadas
que pudieran tragarse tu casa y sus cimientos
no lleguen a inundar la azulada mirada
que aún sostiene tu mundo
Nadar con brazo firme dicen la corriente que te lleva
y te susurrarán que avanzas
que eres libre porque sigues su cauce
sorteas los meandros te hundes y remontas
sientes la tentación de vadear y quedarte en la orilla
perpleja o deslumbrada ante la ingente posibilidad
de su caudal
y la certeza de que hay historias que
como el vaso roto derramado en esquirlas
ya nunca más se unen
Y algunas dejan sus causas archivadas:
las pequeñas muestras de carmín o de sangre
que al no poder fijarse se diluyen
Y la pareja de ánades que a veces te visitan
que tanto se parecen a los de hace dos días
ya son otros como otras son las naves y otros los pasajeros
que atraviesan los cielos para desembocar
en la ciudad de tantos como tantos los planes y los miedos
y tantos los propósitos que la mujer la anciana niña
quedan reducidas a indefensas burbujas
en la red del furtivo anonimato
justo al otro lado de la pared en que las caracolas
a pesar de acercar los oídos vecinos
al bramido del agua
siguen remando con el peso de su día a día
como si nada
a cada cual sus remos y a cada cual su río
piensan calladamente
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Cómo descansan, en la protección de las alturas, los seres inundables.
(Monasterio de la Santísima Trinidad - Meteora, Kalambaka, Grecia, 2023)
ENRIC VELO
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CONJUGAR
I
Es difícil a veces apartar de tus labios
cierta acidez que en el fondo del ánfora
de la vida hecha líquido se enreda en la dulzura
como un indeseable resto
II
Pero la vida es mucho más que cualquier légamo
que pretenda adherirse a tus plantas
en esta retención de pantano que lucha día y noche
por alcanzar el pleno movimiento
cuyo origen son las aguas hoy reunidas
que han venido a reinar
III
Mira cómo discurren cómo ruedan cómo coronan
la hondura de las simas cómo verdea el mundo
en las alturas y en los valles cómo sestean a su amparo
los seres inundables y los de la aridez
Del libro inédito Conjunción de las aguas
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"El Paraíso no es para los pecadores"
Y entonces, pálida de dolor,
le susurró: "Me iré contigo",
y henos aquí a nuestra suerte,
y a los pies, el oleaje azul. "
Anna Ajmátova
ENFRENTARSE a la página entre un vergel de azul
y de horizonte es duelo entre placidez dolor belleza
Entre serenos mástiles y barcas de silencio:
ejército indolente reposando de su travesía y de pronto
brisa que abre sus bocas y sus ojos hacia el cielo
preces por los caídos por las arrebatadas
preces por esa indefensión ante la impunidad de siempre
preces por las miradas al principio atónitas
imágenes murientes agredidas
que agreden las retinas y después
las hacen compañeras
cada día del enturbiado plato del horror distante
Impotencia reventar de las bombas
Chilla
por gargantas resecas la voz de las banderas blancas
Chilla
la estéril autoridad del mundo
y los fusiles sordos y los obuses ciegos
y las inermes manos del juego y la caricia holladas
hasta el fondo vergüenza y obstinación inhumana
Chillan
Y yo sigo mecida por este día de sol y mansedumbre irrenunciable
mientras hago chillar también mis letras tan lejos y tan cerca
y a los pies el oleaje azul que escribió la poeta
y frente a ti el infierno real casi en directo
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