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RENDICIÓN
A veces
habla alguna ola
rozando peces
y la orilla del mar
eleva los labios hacia el cielo.
A veces
una mano pequeña
acaricia
la cabeza del gorrión
que está solo.
Y, a veces,
de regreso al hogar
siento que soy
el corazón de dos gacelas
que fueron árboles.
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Para Carlos Morales del Coso
LA TERNURA
La ternura
capaz de salvar vidas
es un poeta sentado
en una mecedora silenciosa
llamándonos…
Y es el temblor de un niño tímido
enormemente sabio
abrazando
al hombre inclinado
que tanto quiso ser en él.
Yo lo he visto
en la curva más redonda
de una nube
deslizarse hacia la luz
y llorar
llorar
llorar
casi sin ser visto.
El agua desea ser bebida
y conmovido
él se va con ella
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NOS VUELA DENTRO
La ventisca
arranca de la rama
una flor
manchada de sol
que sabe perderlo todo.
Cae
y habiendo vivido
llega muy alto.
Ante lo que va a venir,
su voz
dulcísima
nos vuela dentro.
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ELLAS
La mujer
que no pudo irse
a llorar
más lejos de su nombre
cayó con un pez
alrededor del ojo.
Antes de abrir la boca,
un miedo blanco
corría por sus pies
muy cerca
de aquí.
Ellas,
hablamos de ellas,
de todas.
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