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Converso a veces con mi sombra,
busco en ti poesía la respuesta
a tanta incertidumbre.
Golpeo el cerebro contra un muro
en busca de ese verso de utopía
que me pueda orientar.
Acecho el mundo
sin poder discernir
poema, cielo, lámpara, mañana.
Eres tu propio cáncer, -piensas- mientras repasas
días pasados.
En el interior, un adiós
que se abre a todos los rincones.
Habitaste la casa,
la brisa te llamaba con su habitual certeza
de amor o amante.
No eres ya el joven
que paseara por la luna
de lo vedado,
con la pretensión de vencer
la espada del destino;
la fe
del que se sabe prescindible.
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Hubo un tiempo que la tristeza
era gris, emanó de su frialdad
la corteza de noches imposibles.
Habrá que trasplantarle un cuerpo
para poder atravesar el túnel
cegado de la máscara.
Recorre las arterias
de creyentes sin piel
con su acostumbrada destreza.
Late en sus ojos
la callada viveza de los lirios:
sólo existen en el poema.
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Iris pseudacorus (Lirio amarillo) (Calltellfollit de la Roca, Cataluña, 2016)
ENRIC VELO
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