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PROCESO
Convives con arañas
de fieltro,
te hilan al unísono
al unísono te hielan,
trepas hasta sus madejas. Del terciopelo
de sus anchísimas espaldas
nacen pesquisas,
informes, conclusiones, archivos,
demandas, poemas, erecciones,
recursos, minutas, birretes, arcos voltaicos,
mordidas, erratas, billetes, enjambres.
Te encoges en medio,
arañas las ansias de justicia
arañas sin la erre ni la eñe
sólo ya unas aes distantes,
mientras ellas clasifican
cada una de sus afirmaciones
entre el resto de cadáveres verticales,
-cuelgan telas por estampar
tras
mortajas ya usadas,
voces al otro lado de la pared-
de vez en cuando
practican en ti su medicina.
En la antesala del juicio, frente
al jefe del estado,
te cantan madrigales
y te dejan pasear en toga de exquisita admiración,
igual que hiciste en otras ocasiones: pintarrajeado, balanceándote
como una señorita de piernas descubiertas, a lo largo
de unas setenteras Ramblas de las Flores.
Imaginan que no sabes
predisponerte-a pesar de las cremas desmaquilladoras-
para un final
desde hace tanto tiempo previsible.
Mientras, convives en su seno
de legajos.
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