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ÁRBOL DEL PARQUE
Bajo tus ramas vuelvo a cobijarme,
árbol del parque.
Bajo tus hojas
recién amanecidas
a la luz de la primavera.
Bajo tus ramas y tus hojas
recibiré tu sombra
como leve caricia del pasado.
Un tiempo me alejé de ti,
árbol del parque,
porque en el contraluz
de las hojas y el fulgor del estío
jamás veía el rostro de mi madre.
Siempre eras tú
el alto en el camino,
el reposo y la mirada
antes de llegar a casa.
Ahora de nuevo vuelves a serlo
y volveré a mirar
tus ramas y tus hojas,
pero al bajar la vista
mis pupilas serán brillantes zarpas
que escarbarán la luz
hasta encontrar el rostro de mi madre.
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LOS ZAPATOS
Voy a calzarme y miro mis zapatos.
Me dan miedo sus bocas enormemente abiertas.
No sé si gritan de rabia o se ríen de mí
a mandíbula batiente.
Tengo miedo de meter mis pies en esas fauces
que parecen insondables.
Por eso les miro a los ojos y les sonrío
mientras atuso sus bigotes.
Cuando veo que se calman
y parece que se ríen
introduzco mis pies
en su aparente carcajada
y salgo caminando.
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