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ESPACIO SOMBRÍO
Esperar que sean muertos de palabra,
como cuando estaban vivos,
y entrar en su espacio sombrío:
la falta de colores que da el olvido,
el tiempo avejentado.
Confiar en que me aguarden
reunidos, afables, contentos
por mi visita,
aunque extrañe el lugar:
yo no estuve en sus entornos
sus parajes frecuentados
no vi su deambular
ni oí las risas cómplices
cuando para mí eran
los únicos reyes de su tiempo.
Y nunca defraudan,
son muertos de palabra.
A pesar del aturdimiento,
la ceguera, acogen con dulzura,
con la lealtad de mis mayores más lejanos
y cumplen con su palabra de amor,
la del que, humilde, habita aún hoy
por la gracia concedida de vivir en mí,
en mi recuerdo.
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INTENCIÓN
Escribo palabras al amparo de la noche
-sombras bajo sombra- en la cercanía
de esas orillas donde apenas se notan
las pleamares. Mar de agua ponderable,
sufriente, alejada del bullicio
y los ecos de la inmensa urbe
que mimetiza el color de sus palomas.
Y será la intención de esas palabras,
que veloces transitan de mi mente
a mi mano y a mis ojos
la que me permitirá zaherir o alabar,
como lúcida expresión del odio o del amor
que llevo dentro y que a veces me angustian.
Alivio como fruta fresca
o necesario baño reparador
aunque no sepa hoy para quién escribo.
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