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MONÓLOGO INÉDITO
Sólo con 9 meses, tan lejano y tan cerca.
La hermosura festiva entre mis brazos.
Sin hablar, ¿qué más puedes?
Un secreto detrás de tu mirada,
que saber no es posible.
Miguel, yo bien quisiera,
penetrar el misterio de tus ojos marrones;
saber que mis caricias no son vanas.
Esta tarde de junio estamos solos.
Con nosotros el mar que no comprendes.
Detenerte quisiera, que no avances.
Retener tu inocencia, las luces que declinan;
el instante feliz junto a la playa.
Mas el tiempo no escucha
y pasa inexorable.
Cuando ya tus pupilas dejen caer el velo
y surjas en los años de tu espacio ignorado,
ya no estaré contigo, ni existirá esta tarde.
Del libro L'Albero (El árbol).
Editorial Levante. Bari (Italia). 2007.
INSTANTÁNEA
Del brazo de mi padre por la avenida airosa,
en busca del amigo, que al fin vimos.
Era marzo con sol, y se acercó un fotógrafo
dispuesto a detener aquella escena.
Nuestros abrigos largos, la sonrisa;
el gozo elemental de la existencia,
marcado para siempre en blanco y negro.
Presidía la puerta de Alcalá,
con sus rosas y grises en la piedra,
rodeada de atmósfera inocente.
Han transcurrido más de treinta años,
y atravieso el lugar en automóvil,
al paso, las arcadas de piedra ennegrecidas,
su insolente esplendor ajeno a la premura.
Voy a ver al amigo, anciano y solo.
Es primavera inquieta, sin fotógrafo,
y mi padre no está.
Del libro Lugares de paso.
Editorial Renacimiento. Sevilla 1999.
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Figura 1
JORGE STOJSIC
SIEMPREVIVAS
Ha venido una amiga,
poeta alegre y bondadosa,
ha traído con ella
un ramo diferente
de flores para mí desconocidas;
blanco, lila, morado,
con fucsia y amarillos.
Acude a la memoria
algo que siempre has dicho:
"importa la belleza,
el gozo del instante
que la mirada acoge
y quedará en nosotros"
Tras el impás del "sueño"
con la poeta sigo,
tras sus versos cantados,
y susurrando el nombre de las flores.
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