ALGA Revista de Literatura
nº84 - primavera 2021




Dirección:
  • Goya Gutiérrez

    Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Goya Gutiérrez
  • Enric Velo

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
      Chandler, Pintura de Marta Lupresti


    Sumario
    http://revistaliterariaalga.com/

    Páginas centrales

    TALLER DE LITERATURA



    Neus Aguado

    Foto: Argimiro Segura

    Introducción: Jaime D. Parra.
    Datos biobibliográficos.
    Selección de poemas: Neus Aguado


    SELECCIÓN DE POEMAS

    De la película Liquid Sky

    Quizás sin pretenderlo has descubierto
    el sexo de los ángeles, bello andrógino,
    y te paseas por tu cielo líquido
    cargado de heroína hasta los tuétanos.
    No subas a la nave, pínchate
    y deja que te entierren los terrícolas.
    Frialdad de espuma, hombre y mujer.

    §

    Con un incierto cielo de olivos y de almendros
    tu país me da la bienvenida.
    Un recuerdo en espiral de caminos
    y el tenue sol de un invierno ya ido
    me lamen la memoria y los oídos.
    Avaricia de luz y noche de cenizas
    y mientras hablo palabras se traga la bahía.
    Zarpan ya el tiempo y los milagros
    y yo recurro al astrolabio para no sentirme perdida.

    §

    Amor, el tiempo no ha roto las fronteras
    y la anémona del abandono no existió.
    No quiero conquistar tu territorio, soy apátrida.
    Quiero el momento en que estás ante ti, el espejo.
    Quiero el instante de tu soledad
    -tu vértigo, tu magia pura, tu inocencia-
    para embriagarme con él y transformarme
    en oro puro, alquimia de tus ojos, amor de ti.

    §

    (Ginebra en bruma rosa, 1989)

    Tu rostro es la piedra del río,
    canto rodado de un fluir continuo
    que me acerca al límite del líquido:
    líquido-agua, líquido-forma, líquido-espacio.
    Ojos de alquitrán, trampas de ardillas,
    que me sujetan a tu mirar interior,
    a tu sedimento de demencias ajenas.
    Nutrida de atajos de locuras,
    puedes acaso enseñarme el camino.

    §

    Abierta boca de amplitud urbana
    que recoge sin cesar rumores extranjeros,
    ornitorrincos, hormigas, mariquitas y geranios.
    Resuello establecido de la conciencia.
    Aurora tribal por donde nace el sol.

    §

    Como un efebo tiembla
    mi gata oracular,
    y no descifro
    -a pesar de contener el designio del mundo-
    si es un presagio adverso
    o la confirmación
    de que más allá de los deseos por cumplir
    está el azar temblando entre mis brazos.

    §

    Estás aquí, ante la soledad más pura
    y no hay nada que escape a tu saber.
    Eres consciente de que la finitud existe.
    Cualquiera puede ser la herramienta
    que use alguien para su desolación:

    Sabes y callas.

    §

    No sé interpretar tus destellos, Aldebarán,
    he olvidado cuanto aprendí en el templo
    y la pitonisa ha huido hacia otros menesteres.
    El oráculo es un pañuelo de seda blanco,
    el oro que esparce la divinidad.
    Si tuviera poderes fijaría la aurora en el cielo
    y sólo miraría su nacimiento y su vida.
    Dejaría que ella escribiese los poemas,

    sus poemas, Aldebarán.

    §

    Huí sin dar un paso y he vuelto sin dar un paso,
    estoy en el mismo punto en que los gatos son devorados
    por felinos mayores que han llegado sin avisar,

    corriendo a todo correr.

    Dicen que el miedo atenaza por igual a todos los animales.

    §

    Salpicarte de locura, desintegrarte el alma,
    beberte como el agua más impura
    y después emprender camino del exilio
    y no pedir perdón, ya nunca más,
    y convertir este destierro* en un alunizaje en la maldad.
    Y mirar, mirar, mirar sin encontrar tus ojos
    licuados en el cáliz de la muerte
    y resucitarte al invocar mis vísceras
    y matarte una y otra vez con mi demencia,
    hasta ser yo misma tus propios ojos, tu propio dolor.

    *En el libro editado consta 'desierto', es una errata. Con la corrección
    se entiende mejor el verso correspondiente y el poema en su totalidad.

    §

    Y siempre, en el momento más inesperado
    oyes aquel timbre de voz perdido en tu memoria
    y vuelves a no respirar, y recuerdas las voces
    que desde el nacimiento te han acompañado, las más queridas,
    y vuelves a preguntarte si esta vez sí
    si esta vez será la voz que desde siempre has estado esperando
    y tu propia voz tiembla
    y pocas veces puedes gritar, pues te pasa como en las pesadillas,
    no te sale la voz, sólo un hilo de voz y el gesto de la mano implorando
    implorando un deseo extraño de acercamiento y de rechazo
    y la voz vuelve y tú vuelves a vestirla de ojos verdes,
    de ojos azules, de ojos violetas, de ojos negros, de ojos de miel,
    y pides, como si creyeras: que esta vez sí sea la voz de mis ojos.

    §

    La misión del alma es la errancia
    y la del cuerpo equivocarse,
    doblemente desorientados buscamos la luz
    para encontrar, con suma frecuencia, un poco de noche;
    la noche precisa que lleva a la aurora.

    §

    Es el algodón y la caña de azúcar,
    el largo canto de la esclavitud
    que ha fructificado en la flor de tu voz.
    Enigma y magisterio del dolor
    que convierte en cedro y arce,
    en maderas purísimas de ebanistería,
    las intersecciones del alma:
    la gastada desesperación del principio,
    la resinosa presencia del pasado,
    las hojas carmesíes del futuro;
    la liana azul de nuestro abrazo.

    §

    Y al respetar la densidad de los sueños, coto hermosamente vedado,
    ser uno de los sueños más sabios y sagrados, ser la realidad
    de días plenos con su sol y su lluvia y la luna de la cosecha.
    Y que nada ni nadie destroce la esencia de nuestro sentir primero.
    Y cuando hayamos olvidado cuánto nos costó encontrarnos y reconocernos,
    los inmensos laberintos que nos precedieron hasta que salimos a la luz de la espiral
    con una rosa chamuscada entre las manos como única prueba
    de nuestro peregrinaje a través de los subterráneos y sus acechanzas,
    entonces, digo, cuando hayamos olvidado que alguna vez
    temblamos y cambiamos nuestras almas y cambiamos nuestros cuerpos;
    entonces que una lluvia muy fina nos limpie por dentro despacito
    y nos otorgue la sabiduría de poder amarnos de otro modo,
    como en un arrebato de nostalgia de otros mundos y sueños,
    como si recomenzara una danza antiquísima que brotó en el inicio.

    §

    (Aldebarán, 2000)

    Tú con tu voz tan blanca de avellana masticada
    Me suena en el teléfono el regusto de la almendra
    ¿o era nuez? ¿o era quizás la uva de tu vino?
    No sé qué mejunje era lo que bebías y bebíamos
    en los días y meses de idas y venidas
    de soledad en una habitación de Nueva York
    en las distintas habitaciones y casas de Barcelona
    No sé qué líquido destilaba tu boca y yo bebía
    Era almendra, avellana, nuez y el ronroneo de siameses
    que incluso ahítos reclamaban su jamón cocido
    Era la caída de la tarde casi tropical en Málaga
    y tú y yo en distintos balcones
    hasta que decidimos que el otoño sería el inicio del año
    Un nuevo año en los añares un día más bebiendo tu voz
    y el miedo diluido en mis vísceras junto a tu miedo
    Así empezamos nuestro nuevo año casi sin querer
    sin poder evitarlo como ocurre con las catástrofes naturales
    devastamos nuestros litorales nuestra fauna y flora
    nuestros departamentos y condados
    ya no había alarma que no se hubiese disparado
    todo se convirtió en alerta roja
    Las campanas tocaban a rebato en esta ciudad de las campanas
    y supimos que ya habíamos unido nuestras vidas
    Esta vida de gatos escapados de jaulas
    Estas bocas que beben el zumo de la almendra
    el aceite de la mandorla que enmarca nuestra vida

    §

    En las noches pasadas en el seminario
    en las estrechas celdas de los monjes
    en la voz sellada por el índice y el índex
    en la tabla que sirve de cama
    el rezo se reinventa en cada madrugada
    Cuando las monjas acuden a los maitines
    cuando yo te beso al pie del monasterio
    cuando intentamos reanudar el diálogo
    cuando alguien cierra las contraventanas
    cuando intento recitar el ángelus
    cuando vuelve el repique de campanas
    en noches pasadas en casas ajenas
    en la voz abierta de las bocas inversas
    en el edredón que nos preserva
    oro sin el brillo del metal, musito
    una antigua oración aprendida
    con la voz apagada de los nómadas:
    pase lo que pase presérvame de que no pase nada
    pase lo que pase presérvate de que no pase nada
    pase lo que pase enciende la vela del ritual
    pase lo que pase permite que se funda la cera
    y después, pase lo que pase, atraviesa el claustro
    llega a la fuente de los naranjos y haz las abluciones
    que te permitirán limpiar las veces en que por miedo
    no te fuiste a tiempo del templo, no acabaste la plegaria
    no enterraste a tus muertos, no supiste callar
    no supiste hablar, no regresaste al lugar del homicidio
    no abrazaste a la agonizante, no te bautizaste
    con las aguas lustrales de un mar fuera de borda
    sin tabla salvadora de vírgenes aparecidas
    Naufragaste casi en la otra orilla
    y no recordaste 'pase lo que pase' la palabra quizás podrá salvarte
    pues el cántico se reinventa en cada madrugada
    y en las horas del néctar acariciar la flor inversa es la plegaria.

    §

    NANA ADÚLTERA

    El cielo es claro como una rosa, grande como un ciprés
    y en él puedes ver el mar caminando con los pies, caminando con los pies
    si lo bebes por la noche el agua será picante, como cayena y maguey
    si lo bebes por el día será como letanía de jazmines y aguamiel
    Mírame a los ojos, bésame en los labios, muérete de ganas de pasarlo bien
    El cielo es como el rastro de azucenas que yo planto a tus pies
    y en él puedes ver el manto de los días por nacer, de los besos por beber
    si lo sigues por la noche verás cómo lo dibujo con la mano por tu piel
    si lo sigues por el día verás cómo lo acaricio al volverlo del revés
    Mírame a los ojos, bésame en los labios, muerte de ganas de pasarlo bien.

    §

    (Entre leones, 2002)

    4

    he cometido
    muchos errores
    dijiste
    a mí no me importaba
    uno más
    sólo uno más
    pero Francis Galton
    acechaba desde el cuadro
    y yo había dejado el despacho
    repleto de huellas
    y no había tenido
    hijos
    por miedo a que fuesen
    asesinos
    fatal error hereditario


    6

    la madre de leche
    y la madre de miel
    yo te lo expliqué
    y después te pedí
    que fueses mi madre
    de miel
    lo más increíble es que aceptaste
    lo más increíble
    es que nunca sabré
    por qué no pude
    me temo
    que no lo sabría
    ni Erich Fromm


    10

    era la muerte
    la intermediaria
    lo supimos
    en lo más íntimo
    las muertes
    nuestros padres
    la muerte
    de amigo y de amiga
    la muerte
    en el teatro
    interpretándola
    viviéndola
    interpelándote
    después de hablar
    de muertes y suicidios
    sólo nos quedaba
    el amor


    13

    esta mujer que parece observarme
    no me ve
    y yo noto poderosa su mirada
    verdad interior que golpea
    como si ella lo hiciera con su bastón de ciega
    se multiplica la codicia de mis ojos


    14

    permitir
    que el lago
    de tu mirada adulta
    abriera
    las compuertas
    una vez más
    y se escapara
    de mis manos
    de niña
    inicio
    de una búsqueda
    colmada
    de arboledas y ríos
    anuncio
    de mi súbita madurez
    retomada de los años de exilio


    17

    claridad del balbuceo
    lejos de mí la serenidad
    aproximarse a la palabra
    única
    decir lo indecible
    intentarlo una vez más
    no negar el incendio
    anegar la flor del desarraigo


    22

    hablas de rebeldía
    (revélate a mis ojos)
    seamos
    por una vez
    aunque estemos
    en el desguazado
    yate de Onassis


    30

    desde el mirador
    yo fui
    testigo

    de tu
    exacta
    metamorfosis
    pude beberla


    34

    para el día después
    llegó la lluvia
    del inquieto verano
    vuelve a llover
    una rosa de agua
    para el laberinto del alma


    39

    las cosas
    tienden al caos
    según reza
    la segunda ley
    de la termodinámica
    según mi propia ley
    te aparto de mi caos
    es el regalo
    de alguien que empieza
    a discernir la lava del volcán
    conserva
    este fuego siciliano
    basalto de primera calidad


    40

    respondes
    a mi risa
    ¿puedo pedir
    algo más
    a la piedad
    del otoño?


    44

    guardo de ti
    serenidad abierta
    pupilas que abren puertas
    y esa voz de juventud
    que no logra
    escamotear la risa
    ni la autoridad necesarias
    para mis tristes trece años


    45

    está la tristeza
    del nacimiento
    la transmitida
    y después
    la propia
    la que crece
    piadosamente
    a nuestro lado

    (Intimidad de la fiebre, 2005)

    Hoy, levántate al alba
    y pídele a Dios que no se te pudra el corazón
    o vela la noche entera
    y pídele a Dios que no se te pudra el corazón
    o camina sin detenerte
    y pídele a Dios que no se te pudra el corazón
    o mantente en silencio
    y pídele a Dios que no se te pudra el corazón
    o no muevas ni un dedo
    y pídele a Dios que no se te pudra el corazón
    En esa comunión invierte las horas y los días
    y cuando sientas que tu corazón vuelve a florecer
    da las gracias y después actúa según tu corazón.
    30-4-2007

    §

    (Oración, 2007)

    Vives en tu imperio derrumbado
    sin saber si es el alba o el crepúsculo
    la luz que te visita en las persianas.
    No importa, alguien quiere que vivas
    para que tu energía sea cada vez más blanca
    como en las pruebas alquímicas del espíritu.
    Y yo aprendo a percibirte de otra forma
    cuando ya tu bello cuerpo te abandona
    y eres una flecha de energía
    que apunta lentamente hacia las estrellas.
    25-6-2006

    §

    (Tríptico de la aniquilación, 2008)

    Quizás deberíamos instaurar un canto de paz
    para los momentos en que el silencio corta como vidrio.
    Un canto de abubilla o de leona herida
    que fuese capaz de acortar el trayecto
    entre las personas que decidieron no amarse.

    §

    Probé el fruto del azufaifo y olvidé mi patria:
    era agria la azufaifa pero no me importó,
    extranjera persigo tu sombra por los pedregales,
    viajo sin rumbo sin moverme de casa
    y cuando tu sombra se refleja en mi mente,
    contengo la respiración, cuento hasta cien
    y muy despacio abro la puerta y sigo buscándote.
    Desde entonces eres mi patria y yo soy extranjera.

    §

    La voz del alma debe de ser como el agua de la fuente del claustro
    -del claustro monacal y del materno-
    olvidada de sí, silencio y murmullo, sed de aves.
    Enclaustrada en un cuerpo que la convierte en extranjera
    recorre un territorio desconocido.
    Nómada, no halla oasis donde reponer las carencias,
    olvidada, olvida a quien la acogió en su cuerpo:

    pues es ella quien elige y dice adiós.

    §

    Derrumbe de los días al inicio del alba,
    triturada mezcla de los días vividos,
    te digo convencida que todo es ceniza
    y saberlo me aporta una alegría
    que desparramo agradecida por las aulas
    y escribo versos surrealistas
    para no hablar de amor en tiempos de hierro
    cuando es tan necesaria la palabra
    de los cuerpos que escriben su nombre con la sangre derramada.

    §

    EL GRIAL

    Me regalaste un cuenco de loza antigua
    estaba muy descantillado y eso fue lo único que vi.
    Hoy he visto en el fondo del grial una flor,
    estuvo siempre allí pero yo no estaba preparada para verla.

    Era la flor azul de lo imposible al alcance de mis labios.

    Entonces supe por qué yo antes te había regalado
    la flor de zafiro del hermafrodita,
    la flor de zafiro de los alquimistas,
    por qué te había regalado el zafiro cuyo reflejo tiñe la bóveda celeste.

    §

    (Tal vez el Tigre, 2014)