Neus Aguado
Foto: Argimiro Segura |
Introducción: Jaime D. Parra.
Datos biobibliográficos.
Selección de poemas: Neus Aguado
SELECCIÓN DE POEMAS
De la película Liquid Sky
Quizás sin pretenderlo has descubierto
el sexo de los ángeles, bello andrógino,
y te paseas por tu cielo líquido
cargado de heroína hasta los tuétanos.
No subas a la nave, pínchate
y deja que te entierren los terrícolas.
Frialdad de espuma, hombre y mujer.
§
Con un incierto cielo de olivos y de almendros
tu país me da la bienvenida.
Un recuerdo en espiral de caminos
y el tenue sol de un invierno ya ido
me lamen la memoria y los oídos.
Avaricia de luz y noche de cenizas
y mientras hablo palabras se traga la bahía.
Zarpan ya el tiempo y los milagros
y yo recurro al astrolabio para no sentirme perdida.
§
Amor, el tiempo no ha roto las fronteras
y la anémona del abandono no existió.
No quiero conquistar tu territorio, soy apátrida.
Quiero el momento en que estás ante ti, el espejo.
Quiero el instante de tu soledad
-tu vértigo, tu magia pura, tu inocencia-
para embriagarme con él y transformarme
en oro puro, alquimia de tus ojos, amor de ti.
§
(Ginebra en bruma rosa, 1989)
Tu rostro es la piedra del río,
canto rodado de un fluir continuo
que me acerca al límite del líquido:
líquido-agua, líquido-forma, líquido-espacio.
Ojos de alquitrán, trampas de ardillas,
que me sujetan a tu mirar interior,
a tu sedimento de demencias ajenas.
Nutrida de atajos de locuras,
puedes acaso enseñarme el camino.
§
Abierta boca de amplitud urbana
que recoge sin cesar rumores extranjeros,
ornitorrincos, hormigas, mariquitas y geranios.
Resuello establecido de la conciencia.
Aurora tribal por donde nace el sol.
§
Como un efebo tiembla
mi gata oracular,
y no descifro
-a pesar de contener el designio del mundo-
si es un presagio adverso
o la confirmación
de que más allá de los deseos por cumplir
está el azar temblando entre mis brazos.
§
Estás aquí, ante la soledad más pura
y no hay nada que escape a tu saber.
Eres consciente de que la finitud existe.
Cualquiera puede ser la herramienta
que use alguien para su desolación:
Sabes y callas.
§
No sé interpretar tus destellos, Aldebarán,
he olvidado cuanto aprendí en el templo
y la pitonisa ha huido hacia otros menesteres.
El oráculo es un pañuelo de seda blanco,
el oro que esparce la divinidad.
Si tuviera poderes fijaría la aurora en el cielo
y sólo miraría su nacimiento y su vida.
Dejaría que ella escribiese los poemas,
sus poemas, Aldebarán.
§
Huí sin dar un paso y he vuelto sin dar un paso,
estoy en el mismo punto en que los gatos son devorados
por felinos mayores que han llegado sin avisar,
corriendo a todo correr.
Dicen que el miedo atenaza por igual a todos los animales.
§
Salpicarte de locura, desintegrarte el alma,
beberte como el agua más impura
y después emprender camino del exilio
y no pedir perdón, ya nunca más,
y convertir este destierro* en un alunizaje en la maldad.
Y mirar, mirar, mirar sin encontrar tus ojos
licuados en el cáliz de la muerte
y resucitarte al invocar mis vísceras
y matarte una y otra vez con mi demencia,
hasta ser yo misma tus propios ojos, tu propio dolor.
*En el libro editado consta 'desierto', es una errata. Con la corrección
se entiende mejor el verso correspondiente y el poema en su totalidad.
§
Y siempre, en el momento más inesperado
oyes aquel timbre de voz perdido en tu memoria
y vuelves a no respirar, y recuerdas las voces
que desde el nacimiento te han acompañado, las más queridas,
y vuelves a preguntarte si esta vez sí
si esta vez será la voz que desde siempre has estado esperando
y tu propia voz tiembla
y pocas veces puedes gritar, pues te pasa como en las pesadillas,
no te sale la voz, sólo un hilo de voz y el gesto de la mano implorando
implorando un deseo extraño de acercamiento y de rechazo
y la voz vuelve y tú vuelves a vestirla de ojos verdes,
de ojos azules, de ojos violetas, de ojos negros, de ojos de miel,
y pides, como si creyeras: que esta vez sí sea la voz de mis ojos.
§
La misión del alma es la errancia
y la del cuerpo equivocarse,
doblemente desorientados buscamos la luz
para encontrar, con suma frecuencia, un poco de noche;
la noche precisa que lleva a la aurora.
§
Es el algodón y la caña de azúcar,
el largo canto de la esclavitud
que ha fructificado en la flor de tu voz.
Enigma y magisterio del dolor
que convierte en cedro y arce,
en maderas purísimas de ebanistería,
las intersecciones del alma:
la gastada desesperación del principio,
la resinosa presencia del pasado,
las hojas carmesíes del futuro;
la liana azul de nuestro abrazo.
§
Y al respetar la densidad de los sueños, coto hermosamente vedado,
ser uno de los sueños más sabios y sagrados, ser la realidad
de días plenos con su sol y su lluvia y la luna de la cosecha.
Y que nada ni nadie destroce la esencia de nuestro sentir primero.
Y cuando hayamos olvidado cuánto nos costó encontrarnos y reconocernos,
los inmensos laberintos que nos precedieron hasta que salimos a la luz de la espiral
con una rosa chamuscada entre las manos como única prueba
de nuestro peregrinaje a través de los subterráneos y sus acechanzas,
entonces, digo, cuando hayamos olvidado que alguna vez
temblamos y cambiamos nuestras almas y cambiamos nuestros cuerpos;
entonces que una lluvia muy fina nos limpie por dentro despacito
y nos otorgue la sabiduría de poder amarnos de otro modo,
como en un arrebato de nostalgia de otros mundos y sueños,
como si recomenzara una danza antiquísima que brotó en el inicio.
§
(Aldebarán, 2000)
Tú con tu voz tan blanca de avellana masticada
Me suena en el teléfono el regusto de la almendra
¿o era nuez? ¿o era quizás la uva de tu vino?
No sé qué mejunje era lo que bebías y bebíamos
en los días y meses de idas y venidas
de soledad en una habitación de Nueva York
en las distintas habitaciones y casas de Barcelona
No sé qué líquido destilaba tu boca y yo bebía
Era almendra, avellana, nuez y el ronroneo de siameses
que incluso ahítos reclamaban su jamón cocido
Era la caída de la tarde casi tropical en Málaga
y tú y yo en distintos balcones
hasta que decidimos que el otoño sería el inicio del año
Un nuevo año en los añares un día más bebiendo tu voz
y el miedo diluido en mis vísceras junto a tu miedo
Así empezamos nuestro nuevo año casi sin querer
sin poder evitarlo como ocurre con las catástrofes naturales
devastamos nuestros litorales nuestra fauna y flora
nuestros departamentos y condados
ya no había alarma que no se hubiese disparado
todo se convirtió en alerta roja
Las campanas tocaban a rebato en esta ciudad de las campanas
y supimos que ya habíamos unido nuestras vidas
Esta vida de gatos escapados de jaulas
Estas bocas que beben el zumo de la almendra
el aceite de la mandorla que enmarca nuestra vida
§
En las noches pasadas en el seminario
en las estrechas celdas de los monjes
en la voz sellada por el índice y el índex
en la tabla que sirve de cama
el rezo se reinventa en cada madrugada
Cuando las monjas acuden a los maitines
cuando yo te beso al pie del monasterio
cuando intentamos reanudar el diálogo
cuando alguien cierra las contraventanas
cuando intento recitar el ángelus
cuando vuelve el repique de campanas
en noches pasadas en casas ajenas
en la voz abierta de las bocas inversas
en el edredón que nos preserva
oro sin el brillo del metal, musito
una antigua oración aprendida
con la voz apagada de los nómadas:
pase lo que pase presérvame de que no pase nada
pase lo que pase presérvate de que no pase nada
pase lo que pase enciende la vela del ritual
pase lo que pase permite que se funda la cera
y después, pase lo que pase, atraviesa el claustro
llega a la fuente de los naranjos y haz las abluciones
que te permitirán limpiar las veces en que por miedo
no te fuiste a tiempo del templo, no acabaste la plegaria
no enterraste a tus muertos, no supiste callar
no supiste hablar, no regresaste al lugar del homicidio
no abrazaste a la agonizante, no te bautizaste
con las aguas lustrales de un mar fuera de borda
sin tabla salvadora de vírgenes aparecidas
Naufragaste casi en la otra orilla
y no recordaste 'pase lo que pase' la palabra quizás podrá salvarte
pues el cántico se reinventa en cada madrugada
y en las horas del néctar acariciar la flor inversa es la plegaria.
§
NANA ADÚLTERA
El cielo es claro como una rosa, grande como un ciprés
y en él puedes ver el mar caminando con los pies, caminando con los pies
si lo bebes por la noche el agua será picante, como cayena y maguey
si lo bebes por el día será como letanía de jazmines y aguamiel
Mírame a los ojos, bésame en los labios, muérete de ganas de pasarlo bien
El cielo es como el rastro de azucenas que yo planto a tus pies
y en él puedes ver el manto de los días por nacer, de los besos por beber
si lo sigues por la noche verás cómo lo dibujo con la mano por tu piel
si lo sigues por el día verás cómo lo acaricio al volverlo del revés
Mírame a los ojos, bésame en los labios, muerte de ganas de pasarlo bien.
§
(Entre leones, 2002)
4
he cometido
muchos errores
dijiste
a mí no me importaba
uno más
sólo uno más
pero Francis Galton
acechaba desde el cuadro
y yo había dejado el despacho
repleto de huellas
y no había tenido
hijos
por miedo a que fuesen
asesinos
fatal error hereditario
6
la madre de leche
y la madre de miel
yo te lo expliqué
y después te pedí
que fueses mi madre
de miel
lo más increíble es que aceptaste
lo más increíble
es que nunca sabré
por qué no pude
me temo
que no lo sabría
ni Erich Fromm
10
era la muerte
la intermediaria
lo supimos
en lo más íntimo
las muertes
nuestros padres
la muerte
de amigo y de amiga
la muerte
en el teatro
interpretándola
viviéndola
interpelándote
después de hablar
de muertes y suicidios
sólo nos quedaba
el amor
13
esta mujer que parece observarme
no me ve
y yo noto poderosa su mirada
verdad interior que golpea
como si ella lo hiciera con su bastón de ciega
se multiplica la codicia de mis ojos
14
permitir
que el lago
de tu mirada adulta
abriera
las compuertas
una vez más
y se escapara
de mis manos
de niña
inicio
de una búsqueda
colmada
de arboledas y ríos
anuncio
de mi súbita madurez
retomada de los años de exilio
17
claridad del balbuceo
lejos de mí la serenidad
aproximarse a la palabra
única
decir lo indecible
intentarlo una vez más
no negar el incendio
anegar la flor del desarraigo
22
hablas de rebeldía
(revélate a mis ojos)
seamos
por una vez
aunque estemos
en el desguazado
yate de Onassis
30
desde el mirador
yo fui
testigo
sí
de tu
exacta
metamorfosis
pude beberla
34
para el día después
llegó la lluvia
del inquieto verano
vuelve a llover
una rosa de agua
para el laberinto del alma
39
las cosas
tienden al caos
según reza
la segunda ley
de la termodinámica
según mi propia ley
te aparto de mi caos
es el regalo
de alguien que empieza
a discernir la lava del volcán
conserva
este fuego siciliano
basalto de primera calidad
40
respondes
a mi risa
¿puedo pedir
algo más
a la piedad
del otoño?
44
guardo de ti
serenidad abierta
pupilas que abren puertas
y esa voz de juventud
que no logra
escamotear la risa
ni la autoridad necesarias
para mis tristes trece años
45
está la tristeza
del nacimiento
la transmitida
y después
la propia
la que crece
piadosamente
a nuestro lado
(Intimidad de la fiebre, 2005)
Hoy, levántate al alba
y pídele a Dios que no se te pudra el corazón
o vela la noche entera
y pídele a Dios que no se te pudra el corazón
o camina sin detenerte
y pídele a Dios que no se te pudra el corazón
o mantente en silencio
y pídele a Dios que no se te pudra el corazón
o no muevas ni un dedo
y pídele a Dios que no se te pudra el corazón
En esa comunión invierte las horas y los días
y cuando sientas que tu corazón vuelve a florecer
da las gracias y después actúa según tu corazón.
30-4-2007
§
(Oración, 2007)
Vives en tu imperio derrumbado
sin saber si es el alba o el crepúsculo
la luz que te visita en las persianas.
No importa, alguien quiere que vivas
para que tu energía sea cada vez más blanca
como en las pruebas alquímicas del espíritu.
Y yo aprendo a percibirte de otra forma
cuando ya tu bello cuerpo te abandona
y eres una flecha de energía
que apunta lentamente hacia las estrellas.
25-6-2006
§
(Tríptico de la aniquilación, 2008)
Quizás deberíamos instaurar un canto de paz
para los momentos en que el silencio corta como vidrio.
Un canto de abubilla o de leona herida
que fuese capaz de acortar el trayecto
entre las personas que decidieron no amarse.
§
Probé el fruto del azufaifo y olvidé mi patria:
era agria la azufaifa pero no me importó,
extranjera persigo tu sombra por los pedregales,
viajo sin rumbo sin moverme de casa
y cuando tu sombra se refleja en mi mente,
contengo la respiración, cuento hasta cien
y muy despacio abro la puerta y sigo buscándote.
Desde entonces eres mi patria y yo soy extranjera.
§
La voz del alma debe de ser como el agua de la fuente del claustro
-del claustro monacal y del materno-
olvidada de sí, silencio y murmullo, sed de aves.
Enclaustrada en un cuerpo que la convierte en extranjera
recorre un territorio desconocido.
Nómada, no halla oasis donde reponer las carencias,
olvidada, olvida a quien la acogió en su cuerpo:
pues es ella quien elige y dice adiós.
§
Derrumbe de los días al inicio del alba,
triturada mezcla de los días vividos,
te digo convencida que todo es ceniza
y saberlo me aporta una alegría
que desparramo agradecida por las aulas
y escribo versos surrealistas
para no hablar de amor en tiempos de hierro
cuando es tan necesaria la palabra
de los cuerpos que escriben su nombre con la sangre derramada.
§
EL GRIAL
Me regalaste un cuenco de loza antigua
estaba muy descantillado y eso fue lo único que vi.
Hoy he visto en el fondo del grial una flor,
estuvo siempre allí pero yo no estaba preparada para verla.
Era la flor azul de lo imposible al alcance de mis labios.
Entonces supe por qué yo antes te había regalado
la flor de zafiro del hermafrodita,
la flor de zafiro de los alquimistas,
por qué te había regalado el zafiro cuyo reflejo tiñe la bóveda celeste.
§
(Tal vez el Tigre, 2014)
|